Podología infantil: mi hijo/a anda raro
Una de las primeras entradas al blog, quería que fuera esta: una guía básica para ayudar a los padres a identificar señales de alarma en la forma de caminar de nuestros hijos. Esta es una duda que suelen consultarnos muchos padres en su primera visita.
Es muy frecuente que nos asalten dudas sobre lo que es normal y lo que no. También es común que nos encontremos perdidos sobre qué edad es la adecuada para hacer una primera evaluación podológica.
La infancia es una etapa de muchos cambios. A medida que nuestros hijos van creciendo, vamos viendo distintas formas de adaptarse al medio, de coordinarse, de caminar, de desenvolverse en los juegos y deportes…
¿Cuándo llevar a mi hijo por primera vez al podólogo?
¡Buena pregunta! Una edad temprana sobre los 3 o 4 años, es un buen momento para la primera visita al podólogo. En esta etapa, el niño ya camina por sí mismo y tiene una marcha continua y segura. También ha trabajado el equilibrio y la estabilidad, por lo que podemos evaluar si hay algún patrón fuera de la normalidad.
A partir de entonces, cualquier momento es bueno para hacer una primera visita al podólogo, sobre todo si detectamos que el niño tiene tendencia a andar con los pies hacia dentro, hacia afuera, a andar de puntillas…
¿Qué debe hacerme pensar que mi hijo necesita un podólogo?
Las indicaciones anteriores del cuándo son generalizadas. Siempre que nuestro hijo camine de manera llamativa o se queje de dolor o de cansancio muscular (en exceso y ante poco ejercicio físico), se debe acudir al podólogo.
También hay que prestar atención a si se cae o tropieza de manera frecuente sin obstáculos, si tiene un desgaste excesivo del calzado o si hay antecedentes familiares o del propio niño. Ante cualquiera de estas manifestaciones, es conveniente visitar al podólogo. Este se encargará de hacer una primera valoración y emitir un diagnóstico.
Si necesitas hacer una primera evaluación podológica de tu hijo, no dudes en contactar con Podobalance.

